EL ALCORNOCAL DE MARINES

Texto: David Tesías

Si tuviésemos que remarcar una peculiaridad de la Sierra Calderona, seguramente señalaríamos el color rojizo de gran parte de sus montes y crestas, es decir, la existencia del rodeno. Es bien conocido entre todos los marineros lo que es el rodeno, así como también entre los vecinos de los demás pueblos de la Calderona. Lo que quizá sea menos conocido es que este sustrato determina, en parte, la vegetación que crecerá en él. El rodeno es un tipo de roca aresnisca, con predominancia del color rojizo debido a su contenido en hierro. Los suelos que se desarrollan aquí son silíceos y, por tanto, las plantas que crezcan tendrán que estar adaptadas a esta clase de suelos. Esta vegetación es conocida como silcícola y vamos a destacar una de sus especies, el alcornoque (Quercus suber). Este árbol está presente en diversas partes de la Sierra Calderona, siendo la segunda zona con más alcornoques de nuestra comunidad, tras la Sierra de Espadán. En el término de Marines también lo encontramos esparcido por las zonas donde aparece el rodeno, como el Pobil (en término militar), El Castillico, El Losar o en la zona del Gorgo, siempre en zonas de considerable humedad. Pero si hay un paraje conocido por nuestros vecinos con abundancia de esta especie es el de El Alcornocal. El topónimo ya lo dice todo, de hecho es un fitotopónimo, es decir, una especie vegetal, en este caso el alcornoque, da nombre a todo el paraje. El porqué es fácil de dilucidar, sobre todo si nos damos un paseo por allí. La presencia de este árbol es importante, dando  lugar a un bosque mixto de alcornoques y pinos rodenos (pinus pinaster). Desconocemos cuándo se originó este nombre, aunque ya aparece en un documento de 1614 el nombre “la Ombria de los Alcornoques”, en el camino de Olla, posiblemente en referencia a este paraje. En 1755 se redactó un padrón señorial para cada localidad de la Vall, y para el caso de Marines se llamó Cabrebes del lugar y término de Marines. En él, entre otras muchas cosas, aparece la existencia de ocho pequeños trozos de alcornocal destinados a determinados vasallos para que los cuidasen y sacasen provecho. Entre ellos están el de José Navarro mayor, en los Rodenos, y el de su esposa Bárbara, también en el mismo paraje. Sabiendo que todo el monte donde está El Alcornocal es conocido en la actualidad como El Rodeno (son las crestas rojas que hay detrás del núcleo antiguo), es muy probable que haga también mención a este paraje. En cualquier caso, sí que podemos afirmar que es el único topónimo de toda la Calderona que hace mención a este árbol y que ha llegado hasta la actualidad (o al menos de los que tenemos constancia). Esto quizá se deba a que es el bosque de alcornoques más cercano a un núcleo de población de toda la sierra (a menos de 1 km. accediendo por el Colladico del Tio Chimo), por lo que los marinenses han estado vinculados con este árbol desde el surgimiento del pueblo. 

Foto 1. El Alcornocal. Autor: David Guijarro

En El Alcornocal, junto a los alcornoques, aparecen otras plantas como el aladierno (Rhamnus alaternus), el madroño (Arbutus unero), conocido como alborcero en Marines, el brezo blanco (Erica arborea) llamado bruque en nuestro pueblo, estepas (Cistus sp.), lentisco (Pistacia lentiscus)… y, como hemos mencionado, también aparece el pino rodeno. Este bosque tiene un gran valor ecológico, puesto que se trata de reductos de lo que podría haber sido un bosque más extenso en el pasado, pero que la actividad humana ha ido degradando y reduciendo. El alcornoque es una especie plenamente mediterránea, adaptada perfectamente a nuestro clima y, por ello, también a los incendios forestales. La gran corteza que cubre el tronco le permite sobrevivir al fuego, si éste no es muy virulento. Esto le confiere una gran importancia en la preservación de los ecosistemas mediterráneos.

En general, se trata de un paraje que podríamos etiquetar como único, puesto que a la singularidad del topónimo y de tratarse de un bosque de alcornoques muy cercano al núcleo de población, hay que sumarle el tamaño de algunos de los ejemplares que aquí encontramos. Este bosque se distribuye al inicio del Barranco Bou, por lo que existe bastante humedad en el suelo, lo que sería una de las causas de las grandes dimensiones de algunos de los alcornoques que aquí encontramos. Además, estos grandes ejemplares aparecen bastante distanciados, sin generar un gran bosque tupido, lo que les permite optimizar perfectamente la humedad del suelo, sin casi competencia entre si.

Foto 2. Alcornoque de grandes dimensiones en El Alcornocal. Autora: Carolina Tesías

El principal aprovechamiento que extraemos los seres humanos de los alcornoques es el corcho, que se obtiene de su gruesa corteza. Seguramente, en la edad media los marineros ya extraían este corcho (zuro en churro marinense) y siguieron haciéndolo hasta varios siglos después. Sin embargo, en algún momento a principios del s. XX (o incluso antes) los habitantes de Marines dejaron de extraer las cortezas de los alcornoques (salvo para usos muy locales) y esto se delegó en otras personas o empresas de otros municipios. Una de las últimas constancias de su explotación que tenemos es la de mediados del s.XX, cuando “el Tío Raya” (vecino se Llíria o Benaguasil) extrajo cortezas de estos árboles para un aprovechamiento más industrial que el que habían practicado los marinenses con anterioridad.

Foto 3. Zuro extraído del descorche en Olla. Años 50. Archivo de Javier Navarrete.

¿Cómo se extrae el corcho? En general, hasta que el árbol no tenia unos 25 años no se extraía. A partir de ahí, cada 9-11 años aproximadamente se volvía a extraer. En la actualidad, este aprovechamiento está regulado en el Decreto 205/2020, de 11 de diciembre, del Consell, de regulación de los aprovechamientos forestales en montes privados y la enajenación de aprovechamientos forestales en montes gestionados por la Generalitat. Aquí se establece que  no se descorchará ningún pie de alcornoque antes de que el tronco alcance los 65 centímetros de perímetro, con un turno de descorche de mínimo 12 años. También se establece una época anual para realizarlo.  Pese a no dañar el árbol (si se hace correctamente), sí que es cierto que al ser desprovistos de la corteza aumenta su vulnerabilidad a los incendios, por lo que la legislación también establece limitaciones en este sentido. Pero no solo el corcho era aprovechado, también lo eran las bellotas, utilizadas para alimentar a los animales, lo que nos lleva a comentar la existencia de varios corrales en el paraje de El Alcornocal o su entorno. Quizá uno de los más conocidos y bonitos es el de Los Rubios, que aún mantiene algún arco en pie. Otro es el Corral de los Severinos o de los Panizares. El paraje de El Alcornocal, así como la mayoría del monte de El Rodeno, era lo que se conocía como monte blanco, es decir, no era de propiedad privada, sino comunal o municipal, y así continua siendo en la actualidad.

Foto 4. Corral de los Rubios. Autora: Gisela Jerez

Antes de finalizar, habría que mencionar las amenazas que este paraje y otras zonas de alcornocal de esta región enfrentan. La principal es el calentamiento global y sus derivadas. Al aumentar las temperaturas las plantas necesitan más agua para su supervivencia por lo que la lluvia media anual que aquí cae puede quedarse corta para la conservación de estos árboles, sobre todo cuando viene un periodo de sequía. Por ejemplo, en 2014 tuvo lugar una sequía muy fuerte que produjo la muerte de muchos de estos árboles (también de pinos rodenos, que al igual que el alcornoque, necesitan más humedad que los pinos carrascos). Y, de la mano del calentamiento global viene una mayor virulencia de los incendios, lo que podría causar que la cantidad de alcornoques que sobreviven a estos se reduzca.

Como conclusión, El Alcornocal es uno de los parajes de mayor belleza e importancia ecológica de nuestro término, pero también es un lugar mágico, donde las sinuosas ramas de estos árboles, sus troncos rugosos sin descorchar, el color de sus hojas y la paz que se percibe crea una atmósfera mística, de arraigo y de conexión con la naturaleza. Por este lugar transitaban nuestros antepasados, aprovechaban el corcho de los árboles, los frutos de las plantas y obtenían leña para calentarse, cocinar o incluso para vender. Y más magia, si cabe, le confiere el hecho de ser un árbol mucho más difícil de encontrar en nuestra comunidad que, por ejemplo, el pino.

Recientemente, el ayuntamiento de Marines aprobó la inclusión de El Alcornocal dentro del Catálogo de Árboles Singulares del pueblo, como conjunto arbóreo notable. Un paso necesario para su puesta en valor y su conservación, y que así este paraje pueda ser disfrutado por las generaciones venideras.


BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA-FAYOS P. 1991. La vegetación silcícola de la Sierra Calderona. Lazaroa 12:317-332.

SOLER. A y YAGO. R 2004. Marines. Geografía, historia y patrimonio. Ayuntamiento de Marines

ZURRIAGA, F. 2019. La Vall d’Olocau, Marines i Gàtova. Ed. IDECO

Páginas webs:

Generalitat Valenciana. (s.f.). Naturaleza. En Conócenos. Parque Natural de la Serra Calderona. Consultado en mayo de 2026. Natura - PN Serra Calderona - Generalitat Valenciana

Espadán Corks (s.f.). Proceso de extracción del corcho. Consultado en mayo de 2026. Proceso de extracción del corcho - Espadán Corks

Legislación:

Decreto 205/2020, de 11 de diciembre, del Consell, de regulación de los aprovechamientos forestales en montes privados y la enajenación de aprovechamientos forestales en montes gestionados por la Generalitat. Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica. Publicado en DOCV núm. 8978 de 18 de Diciembre de 2020

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