MARINES Y EL SWING. EL CAFÉ MUSICAL
Texto: Rafael Sánchez Alandí
Nunca podremos tener un orden de magnitud de lo que fue el antiguo Café Musical. Ni siquiera hacernos una idea.
El 17 de enero de 1947, bajo la presidencia de José de los Santos Martínez, se inagura un nuevo edificio para los ensayos de la Sociedad Musical La Marinense. Posteriormente a esa fecha, en la parte de abajo del local, un espacio abierto y diáfano, se decidió instalar un bar. Podría haber sido otra cosa, un pequeño auditorio, aulas para educandos o un espacio polivalente. Ideas no faltaron seguramente pero se apostó por algo que diese una pequeña renta. Una moderna cafetería. El lugar se llamaría: Café Musical.
El punto se convirtió en sitio de tertulia previa y posterior a los ensayos de La Marinense. No solo de músicos. También de socios y simpatizantes de la banda. Un sitio dinámico y diferente, con la primera cafetera automática de Marines. Alejado del concepto de tasca o taberna conocidas hasta la fecha en el valle.
Sin embargo, las donaciones, actos de la banda y el alquiler del local, no daban lo suficiente para costear las obras de finalización del musical.
Imagen 1. Vista de la terraza trasera del café musical. En la imagen, Montiel Rubio. Al fondo, Valentín Romero. Año 19611
Se inició así una idea que supuso un antes y un después en la vida de los marinenses. Los músicos tocarían los domingos por la tarde en el Café Musical. Se cobraría entrada a la gente que quisiera bailar y con ello, se financiarían las obras del local.
Los protagonistas de las serenatas eran los músicos jóvenes de la banda. (Otra vez los músicos de La Marinense al rescate de la banda). Ellos mismos solicitaban permiso al alcalde y al cura. “Al principio los músicos no cobraban. Tocábamos todo de oído. Mi tío Enrique, el director por aquel entonces, nos dejaba, como mucho, tomarnos un café” Cuenta Leopoldo 2.
No pudo tener más éxito. Se corrió la voz. La gente joven del pueblo y de los alrededores llenaban el local los domingos por la tarde y días festivos en general. Todo un éxito.
“La entrada costaba 3 pesetas. Con el dinero se acabó el local. Al principio, por ejemplo, el suelo era de tierra y las paredes estaban sin pintar. Poco a poco, se pusieron las ventanas y el suelo”.
Imagen 2. Ramón Rozalén en el Café Musical con la primera máquina de café automática de Marines. El bar estaba regentado por su madre “La tía Cecilia”. Finales de los años 50.
“La ilusión por aprender nos hacía buscar partituras nuevas. Quedábamos para ensayar. Por ejemplo, unas vecinas del Grao que veraneaban en Marines traían partituras. Lo que sonaba en Valencia. En los últimos años, los músicos ya cobraban. Había nivel. El Café estaba a tope.” Cuenta Leopoldo 3.
Poco a poco el nivel fue subiendo. Pronto fueron a los pueblos de alrededor a amenizar las fiestas. Miguel “El Severino”, Pepe “El Ponciano”, Leopoldo Santos, Enrique Santos, el tío Miguel, José Romero “El Severino”, Manuel Santos...
Imagen 3. Miguel Romero, Manolo Santos y José Romero en una sesión de baile en el café.4
Sobre este último es conveniente detenerse: Manuel Santos (1943-2002) fue, probablemente, el músico más internacional5 que ha dado la escuela musical marinense.
Virtuoso clarinetista6, según fuentes consultadas, fue al certamen internacional de bandas de música de Krerkrade, Holanda, con la banda Primitiva de Lliria. Tocó como clarinete primero. Hecho, sin duda, muy relevante.
“Él empezó allí muy joven. A los 9 años ya entró en la banda de Marines. Pocos años después, a la de Llíria. No tenía posibilidad de desplazarse. Subían de Llíria para recogerlo. José María Malato, el director del Clarín, le tenía mucho aprecio.
Ya de más mayor, haciendo el servicio militar, fueron unos directivos del Clarín a hablar con comandancia para que le dejasen salir a un certamen” Cuenta su mujer, Pilar.
Picapedrero de profesión7, Manuel Santos tuvo como maestro a otro ilustre músico marinense: Enrique Santos. Su tío y director de la banda durante más de 20 años.
“Para el viaje a Holanda estudió muchísimo. Pasabas por su casa8 y solo se oía que tocar el clarinete. No quería salir. Llegaba de trabajar y se ponía a tocar. Su tío Enrique también le ayudó mucho para el certamen” Narra Pilar
Imagen 4. Ensayo previo a la actuación de Kerkrade. En verde, Manuel Santos.9 |
Imagen 5. Documentos y visado de extrajería para el viaje a Holanda de la banda Primitiva de Llíria. En amarillo. Manuel Santos.10 La historia del certamen de Kerkrade de 1966 es de sobra conocida. 1º premio en sección especial y reconocimiento de varios premios y distinciones de relevancia internacional. El premio llevo consigo una gira de conciertos por Holanda. Destacando el recientemente construido, Parktheather de Eindhoven. Uno de los más modernos del mundo en ese momento. |
Imagen 6. Parktheather de Eindhoven en la actualidad. |
“También recuerdo que salió en televisión. Yo estaba trabajando en una casa en València. El cura que había estado en Marines, Don Vicente, solía reunir a las chicas que servíamos en València para tomar café. Recuerdo que allí lo dijo: Un chico de Marines ha salido por la tele. Recuerdo aquello.
Don Vicente, siendo él muy pequeño, habló con sus padres para que fuera al conservatorio de València a estudiar. Le buscó incluso un trabajo de botones en el Hotel Astoria. Sus padres no quisieron, era entonces muy pequeño. Eso fue antes de ir a Llíria a tocar” Cuenta su mujer, Pilar.
Imagen 7. Actuación de la Banda Primitiva de Llíria en TVE. Manuel Santos, en la cuerda de clarinetes. Principios de los años 60. |
Manuel Santos también fue miembro de la banda del Empastre11. Esta agrupación amenizaba los eventos taurinos de la plaza de toros de València. De carácter cómico-taurino, realizaba también giras por España y el extranjero12. Destacando la actuación en la plaza de toros de Nimes, Francia.
“Cuando estaba de gira pasaba muchos meses fuera. Viajaban mucho por León y La Rioja. También por Francia. Cuando estaban cerca, siempre se acercaba a Marines de visita. Fue Leopoldo el que le comentó la existencia de esa agrupación. Tuvo que sacarse el título en el conservatorio para poder ir a tocar con ellos. Se lo sacó por libre. En el conservatorio de València, por la Calle Caballeros.
También es digno de contar cuando se compró el clarinete nuevo. 5 clarinestístas de Llíria amigos suyos y él mismo fueron a València a probar clarinetes un día entero. Les pagó la comida y el billete de tren. Compraron el mejor” Cuenta Pilar
Tanto esfuerzo y talento con el clarinete tuvo su recompensa. La banda municipal de Palma de Mallorca, de reciente creación, le ofreció ocupar una plaza de clarinete. Sin embargo, circunstancias familiares hicieron declinar la propuesta. Manuel encontró la tan añorada estabilidad laboral en la planta de Coca-Cola en Quart de Poblet.
No sabemos a qué sonaba el Café Musical. Probablemente a pasodobles. También jotas. O quizá no era nada de eso. Igual sonaba a Swing.
Lo cierto es que el Swing pegó muy fuerte en España a finales de los 50. Igual de fuerte que Café Musical irrumpió en la vida de los marinenses. Algo nuevo y disruptivo. Un lugar donde acudir cada semana. Un sitio para bailar y disfrutar. Sin más. Totalmente diferente a lo que estaba acostumbrada una sociedad tradicional con una economía basada en la agricultura y ganadería de subsistencia.
Un pueblo herido por la tragedia del 57. Cansado de las miserias de los años precedentes pero con ganas de olvidar, reinventarse y vivir. Con la vista puesta en el futurible y flamante nuevo casco urbano. Un sitio para vivir la ilusión de ser modernos.
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1 Libro: Aproximación de la historia de la Marinense. Enric Buñuel. |
2 Transcripción del libro: Aproximación de la historia de la Marinense. Enric Buñuel.
3 Transcripción del libro: Aproximación de la historia de la Marinense. Enric Buñuel.
4 Libro: Aproximación de la historia de la Marinense. Enric Buñuel. 5 Músico más internacional pero no el primero. Valeriano Romero, director de la banda en los años 20 y 30 del siglo pasado, hizo el servicio militar en África. Probablemente en Tánger o Tetuán. Posiblemente como músico militar. De allí se trajo una tuba. Instrumento que posteriormente tocó el tío Silvino. La tuba todavía se conserva en el local de ensayos de la Sociedad Musical “La Marinense”. Libro: Aproximación de la historia de la Marinense. Enric Buñuel. |
6 Manuel Santos tocaba el clarinete y el saxo alto.
7 Manuel Santos trabajó, entre otras, en la cantera de la partida del Francés. Cantera principal de las obras de la construcción del nueco casco urbano de Marines.
8 Número 20 de la calle San Rafael.
11 Las fuentes consultadas matizan que no era la agrupación “Banda del empastre”. Se habla de “Galas de Arte” sita en la calle Sagunto, Valencia. Sin embargo, no ha sido posible encontrar información sobre esta última agrupación.
12 Según fuentes consultadas, a Manuel Santos también se le reconoce un concierto en París. Sin embargo, no ha sido posible contrastar la información y aportar datos sobre la agrupación musical.

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